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| 197 de 269 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Va más allá que un magnífico homenaje al cine de ciencia ficción.
Pocos son los filmes con los que he sentido tanta nostalgia. Aún más pocos, aquellos que se adueñan de tu corazón y quedan grabados para siempre. Pero Wall.E no solo ha conseguido satisfactoriamente estos factores, ha despertado lo que dentro de mí se hallaba oculto en lo más recóndito de mí ser. Me ha despertado la capacidad de asombro que creí que había perdido hace tiempo. Me ha tocado en lo más fibra más profunda. Me ha hecho sentirme pleno y feliz (sensación efímera, pero el tiempo la hará eterna). He derramado unas cuantas lágrimas, pero he sonreído más de una vez también. He sentido el gozo de estar viendo este complejo arte llamado cine. Y este día se ha vuelto inmortal, Wall.E lo ha hecho.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras.
Podría pasar décadas escribiendo, y aún así, no plasmaría lo que he visto, lo que he sentido, en lo que me he convertido.
Fastuosa fábula, casi no posee diálogos, pero quien necesita de ello, cuando te enamora con hechos. Cuando la historia se fusiona bellamente con esa sublime animación y esa apoteósica música.
Wall.E es un robot, sí, y aún así aprendió a tener una personalidad. Eso y mucho más. Aprendió más de lo que muchos de nosotros aprendemos en una vida.
Se enamoró de algo (o alguien) que creyó jamás podría suceder. Se sentía solo en un planeta que cada vez deterioramos más y más (y tal parece que jamás nos importará). Había aprendido conceptos que tan sólo de acordarme de ellos, se me eriza mi piel.
Perseverar
Luchar
Soñar
Amar
Y bailar al ritmo de Put on your sunday clothes en “Hello, Dolly!”.
Para la posteridad quedarán esas preciosas escenas donde vemos a los protagonistas de tan hermosa aventura danzar bajo aquella bella música de antaño.
Encomiable trabajo de Thomas Newman a cargó de el score del filme. Impresionante animación, bella por donde se le vea. Historia de sueños, de frustraciones y de lucha, pero sobretodo, de esperanza. Mensaje que parte el alma. Final que sobrepasa todo lo hermoso que nos rodea. La atraviesa hasta convertirse en una estrella de la que tendremos que tomar como ejemplo para ser (o intentar, porque no) mejores personas.
Y si me lo permiten, tomaré de la mano lo que acabo de ver. Porque me ha enamorado. Porque la última lágrima que derrame se debía a la inmensidad del filme. Muchas gracias Pixar.
Elchacalsiberianobeat 
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| 82 de 111 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Darkboy
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
10 de Julio de 2008 |
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¿Cuanto hacía que una entrada de cine no me parecía barata por lo mostrado en la pantalla?¿ Cuanto hace que no sentía que si me pedían el doble o el triple de dinero a la salida por lo visto, lo hubiera pagado encantado?¿Que se puede decir de una película en la cual los primeros 45 minutos solo tiene 3 palabras y alcanza una grandeza que duelen a la vista y al corazón de tan bellas?¿ Que se puede decir de una pelicula en la que esa tres palabras, sirven para expresar una gama de sentimientos tan grandes ? ¿Como puede una maquina pequeña emocionarme hasta las lágrimas, como ningún ser humano me emocionó en los ultimos 10 años?¿ como un pedacito de chatarra puede hacerme sentir amor, compasión, angustia, dolor y lo mas importante empatía!!!?? La respuesta todos estos interrogantes es WALL-E. Una película precisa y preciosa, que atesoraré en mi corazón por siempre. Un alegato hacia donde vamos como raza humana. Con guiños hacia Matrix, Yo Robot y un gran homenaje a 2001, Odisea del espacio, esta película no tiene un minuto de desperdicio. Con 36 años estoy esperando a que mis hijas me pidan volver a verla otra vez...Gente, no lo duden, vayan a verla si o si!!!
Darkboy 
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| 63 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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reporter
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
2 de Agosto de 2008 |
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Antes de nada me gustaría aclarar que aborrezco bastante a los entusiastas. Sus altos niveles de fanatismo no hacen más que nublarles el criterio, lo cual obviamente supone un obstáculo insalvable a la hora de lograr un buen análisis de cualquier obra. Y una vez dicho esto, paso a declarar que con la productora de la lamparita haré una excepción. Así que gustosamente renuncio a mis principios para subirme al carro de los incondicionales. Porqué si algo he aprendido en estos años es que -salvo raros casos- Pixar, más que hacer películas, obra milagros. Si hay alguien que siente incómodo usando esta palabra, siempre podrá hablar de “prodigios”, o “fenómenos” pero nada que esté por debajo de este nivel.
En este caso contamos desde un buen principio con la garantía de Andrew Stanton, cuya carrera está precedida por los estupendos títulos ‘Bichos, una aventura en miniatura’ y por la estupenda ‘Buscando a Nemo’. En ambas películas trabajó como director y guionista, pero siempre acompañado. En este caso Pixar ha acertado de lleno otorgando todo el peso del proyecto al cineasta nacido en Massachussets. Así las cosas, Stanton está sólo ante el peligro, y aunque a estas alturas su talento ya estuviera más que demostrado, también es cierto que no todos los astros estaban alineados a su favor. Recordemos que hace justo un año Brad Bird había puesto altísimo el listón con su inolvidable ‘Ratatouille’. Además, ‘Wall•E’ se presentaba como un filme sin apenas diálogos, un factor que mal empleado, puede minar en cuestión de segundos la paciencia del respetable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Pues ni esto ha podido frenar el enésimo triunfo de la factoría Pixar. De modo que vayan haciendo un hueco en sus corazones para el simpático robot de ojos tristones. Con apenas cinco palabras en su vocabulario, Wall•E se postula como uno de los personajes más entrañables jamás vistos en una pantalla de cine. El incansable limpiador acapara todos los planos durante la primera y maravillosa media hora de la película y sale airoso de este gran reto ganando no sólo nuestro respeto sino sobretodo nuestro cariño. Es curiosamente cuando aparecen el resto de personajes -me estoy refiriendo a los caricaturadísimos humanos- cuando el filme pierde un poco -sólo un poquito- de fuelle. Durante unos breves instantes planea una amenazante sombra de caos. Este es el único pero que se le podría poner a la cinta, pues en realidad no tarda casi nada en recuperar el buen rumbo. Y quizás he querido encontrar una mancha por no dejarme llevar del todo por el entusiasmo.
Pero el entusiasmo al fin y al cabo no es tan malo. A riesgo de sonar algo cursi, confesaré que en un momento dado de la película se me escapó alguna que otra lagrimita. Fue de tanto reír? No. ‘Wall•E’ tiene un sobresaliente y sofisticado sentido de la comicidad y por ello es capaz de imprimir en la cara del espectador una sonrisa permanente... pero no fue por esto. Fue por pena? Tampoco. Las nuevas criaturas de Stanton rebosan sentimientos que se transmiten con pasmosa facilidad… pero tampoco es esta la razón. Como ya he dicho, las lágrimas eran debidas al entusiasmo. El entusiasmo de ver como Pixar se consolida como un salvavidas de lujo en el que los más cinéfilos siempre nos podremos refugiar. El entusiasmo de ver como un gran director entra con este a la postre bienintencionado e irrepetible mito fundacional por la puerta grande en el Olimpo del cine. El entusiasmo de estar presenciando un espectáculo que durante casi toda su duración roza la perfección: desde sus primeros compases hasta los créditos finales, capaces de conseguir que sigamos unos minutos más con la boca abierta. De nuevo, se ha obrado el milagro, ‘Wall•E’ es una indiscutible obraza maestra.
reporter 
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| 47 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kick'Em Ars
Madrid (España)
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Su valoración:  |
7 de Agosto de 2008 |
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De un tiempo no muy lejano a esta parte, nos hemos acostumbrado a que el cine de dibujos animados reelabore conocidos patrones literarios y cinematográficos y bien los adapte al público infantil o bien los embadurne de más o menos fina ironía. En este sentido podríamos aventurar una marca de la casa para las principales creadoras de este tipo de filmes. Las historias de Pixar (Finding Nemo, Cars...), independientemente de las peculiaridades de sus protagonistas, han sido contadas mil y una veces antes. Las historias de DreamWorks (Shrek, Kung-Fu Panda) recurren con demasiada frecuencia a la parodia. Las historias de Aardman (Chicken run, Wallace & Gromit: the Curse of Were-Rabbit) están plagadas de referencias casi mitómanas.
Wall•E es una clásica fantasía científica utópica (más bien una "distopía") con tres partes temáticas y estilísticas bien pronunciadas. Si se me permite aventurar de nuevo, osaría bautizar cada una de estas tres partes de la historia con el nombre de un escritor de ciencia-ficción de cuyos estilo y temática recurrente parece nutrirse la historia.
La primera parte, la que transcurre en el planeta Tierra, la parte Richard Matheson. Wall•E es un individuo fuera de la sociedad, se ofrece una visión triste y desoladora de la civilización humana y un desgarrador retrato de la soledad del individuo. Sin lugar a dudas, la mejor parte de la película.
La segunda parte...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: ..., desde que Wall•E abandona la Tierra hasta la escena del bonito baile espacial con EVE, la parte Isaac Asimov. La robótica es esencial para el progreso de la humanidad. El bienestar humano se asienta en el desarrollo científico y tecnológico, si bien existen razonables posibilidades de que el progreso se torne en retroceso. Cierta ironía hace acto de presencia y asistimos, incluso, a una auténtica ¡rebelión de las máquinas!
La tercera parte, la parte Ray Bradbury. Es la peor de la película. El ser humano adquiere el protagonismo y se rebela contra la tecnología y contra sí mismo y descubre su fuerza interior, su "humanidad". Aparece cierta sensiblería y, sobre todo, mucha moralina, patente no solo en los acontecimientos sino también en los diálogos que, por cierto, anteriormente no existieron.
Wall•E es una película que va cuesta abajo, lo cual a un servidor se le hizo cuesta arriba, pero su primera parte es tan magnífica que es imposible que la pendiente le reste méritos. O casi que no.
Kick'Em Ars 
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| 28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dragondave
Valencia (España)
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Su valoración:  |
8 de Agosto de 2008 |
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4/8/07 acudo a las 22.30 a ver Ratatouille por primera vez. La primera impresión es muy buena, una película bien hecha y bonita. Según la vas pensando y repasando en tu cabeza, descubres que te ha dejado huella, la vas cogiendo cariño. Decides volver a verla.
7/8/08 esta vez a las 20.20 vuelvo al cine y salgo extasiado. Definitivamente se convierte en especial para mí e incluso le subo un punto en FA.
Aún el 25/08 volvería una tercera vez para disfrutarla como se merece en la gran pantalla.
En todas ellas ya anunciaban su próximo trabajo... un robot apilando cajas y que de repente se quedaba mirando al cielo... no me llamó la atención.
06/08/08 voy al cine a ver WALL•E. Los pasos descritos con Ratatouille vuelven a producirse y seguramente la vuelva a ver. La experiencia vivida no puede expresarse en palabras, al igual que WALL•E no las utiliza para expresar sus sentimientos. De hecho la mejor parte, como ya se ha comentado es cuando acompañados de la excelente música de Thomas Newman vamos con WALL•E por esas áridas y desiertas tierras, en su colección de "artilugios curiosos" como él pensaría, en su encuentro con la cucaracha, en su espionaje de EVE... todos esos momentos dejan de ser celuloide fictíceo para convertirse en sentimientos reales.
Desde luego crear tales sensaciones hasta traspasar la barrera de lo racional a lo emocional a través de un ordenador debe ser cosa de magia.
Llega un momento que cuando tu mismo te ves pensando, deseando con ahínco que sus manos metálicas encuentren las de EVE, en ese mismo momento estás atrapado. Ya no puedes escapar a la genialidad de este maravilloso (en sus dos significados) largometraje.
Hablar de su apartado técnico y demás sería reducirla a un simple rollo de 35mm, así que prefiero que eso lo juzguen vuestros ojos.
Para mí desde luego, cuando estrenen el remake de Cortocircuito, ya nada será lo mismo, en mi corazón ya sólo existe un robot que sueña con ovejas eléctricas, bailes chispeantes y amores magnéticos.
Dragondave 
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